Ruta del Txacolí. La tradición en Euskadi

Queremos proponer una ruta diferente para descubrir Euskadi, especialmente en coche. Una ruta de 350 kilómetros por la zona del txakoli; un itinerario por la cultura gastronómica de todo Euskadi. Un recorrido que no solo permite descubrir los secretos de este característico vino sino también los del queso y otros productos de tradición local. Además, el camino desvela algunos de los mejores paisajes de la Comunidad, desde la costa hasta los valles interiores.

Este itinerario permitirá acercarse a Getaria, un encantador pueblo pesquero, al Geoparque de la Costa Vasca, donde nos maravillarán los espectaculares acantilados de la costa entre Zumaia y Mutriku, y, por supuesto, el entorno privilegiado de Urdaibai. Para disfrutar de las tradiciones y de la tranquilidad de una naturaleza privilegiada, nada como acercarse al valle de Ayala.

El txakoli es un tipo de vino cuya estructura de producción está ligada a tres Denominaciones de Origen, una por cada una de las tres provincias vascas: D.O. Getariako Txakolina, en Guipúzcoa; D.O. Bizkaiko Txakolina, en Vizcaya y D.O. Arabako Txakolina, en Álava. La ruta comienza en Hondarribia, en la costa guipuzcoana y sobre la misma frontera francesa, para recorrer a continuación prácticamente todo el litoral vasco hacia el oeste, pasando por San Sebastián y Bilbao, y las respectivas denominaciones del txakoli guipuzcoano y vizcaíno. A continuación nos dirigiremos hacia los valles del interior, en concreto hacia la comarca de Aiaraldea, donde se sitúa la D.O. alavesa, con final en Orduña.

Hondarribia y la Costa Guipuzcoana

Situada a los pies del monte Jaizkibel, Hondarribia es el punto de partida de la ruta. Se trata de una población costera, separada de Francia tan solo por la desembocadura del río Bidasoa, con una fuerte personalidad. Es imprescindible pasear por su casco antiguo amurallado, con múltiples rincones encantadores, casas blasonadas y edificios singulares conectados por una red de calles empedradas. También vale la pena visitar el barrio de La Marina, con sus coloridas casas de pescadores. Si viaja a la zona en octubre, podrá asistir al Campeonato de Pintxos, en el que unos 80 de los mejores cocineros del País Vasco, Navarra e Iparralde compiten con sus creaciones en un formato de show-cooking.

El itinerario parte de Hondarribia hacia el oeste por la autopista AP-8, pasando por Errenteria y San Sebastián–Donostia para adentrarnos en la comarca de Urola Kosta. Las playas, acantilados y puertos de Urola Kosta configuran el paisaje de esta zona, donde se registra una mayor concentración de bodegas amparadas bajo la D.O. Getariako Txakolina y donde se encuentra la mayor parte de las 400 hectáreas de viñedos de la Denominación.

Merece la pena hacer un alto en el camino para visitar Orio y pasear por su casco histórico —Goiko Kale— y conocer las experiencias de los peregrinos en el Centro de Interpretación del Camino de Santiago.

Nada más cruzar el río, por la N-634, llegamos a Zarautz, conocida por su extensa playa de 2.500 metros y su paseo marítimo repleto de cafeterías y terrazas. La población destaca por su monumental casco histórico, en el que sobresalen edificios como la iglesia parroquial de Santa María la Real, los conventos de los Padres Franciscanos y las Clarisas, el palacio de Narros, la torre Luzea y varias casas nobles. Zarautz, junto con Getaria, es el único municipio que siempre mantuvo alguna extensión de viñedo activa. Hoy en día existen varias bodegas de txakoli visitables, como Talai Berri, donde podrá descubrir la tradición de la elaboración del txakoli y degustarlo junto a otros productos típicos de la zona, como guindillas de Ibarra, bonito del Norte, chorizo navarro o queso Idiazabal.

A escasos cinco kilómetros de Zarautz, en la misma línea de la costa, se halla Getaria, la auténtica capital del txakoli guipuzcoano. Aquí encontraremos el mayor número de bodegas; no en vano la Denominación lleva su nombre (D.O. Getariako Txakolina).

Getaria es una villa medieval amurallada asentada en una ladera asomada al mar, que dispone de un encantador puerto pesquero. No podría ser de otra forma en la villa natal de Juan Sebastián Elcano, el histórico navegante que concluyó la primera vuelta al mundo en 1522. El otro hijo ilustre de la localidad es el modisto Cristóbal Balenciaga, que nació aquí en 1895 y que actualmente cuenta con un museo dedicado a su figura y obra, anexo al palacio Aldamar, donde llevó a cabo sus primeros años de carrera.

El tramo de carretera entre Zarautz y Zumaia, el siguiente pueblo de la ruta, posee una belleza especial. El Geoparque de la Costa Vasca, que se despliega a lo largo de trece kilómetros desde Zumaia hasta Mutriku, pasando por Deba, sobresale por la espectacular formación geológica de capas de roca llamadas flysch, que muestran más de 60 millones de años de la historia de la Tierra. Caminar por estos acantilados o realizar una excursión en barco es como viajar en el tiempo hasta la época de la extinción de los dinosaurios.

Urdaibai y la Costa Vizcaina

En Deba la ruta cambia de rumbo hacia el interior por la autopista AP-8 en dirección a Bilbao hasta la salida de Amorebieta, donde nos desviaremos por la BI-635. Estamos ya en Vizcaya y, por tanto, en el territorio de la D.O. Bizkaiko Txakolina. Al norte de Amorebieta y Bilbao se extiende la zona de mayor concentración de viñedos vizcaínos, coincidiendo con las comarcas de Urdaibai y Uribe, aunque las vides se pueden hallar por toda la provincia.

Enseguida nos adentramos en el territorio que forma parte de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, que constituye la zona húmeda más importante de Euskadi. Se trata de un espacio natural de 230 kilómetros cuadrados, con el río Oka como eje central y el estuario de la ría de Mundaka como icono, que fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1984. Llegando desde el sur, conviene desviarse en un par de ocasiones de la BI-635 para visitar otras tantas bodegas. Entre Autzagane y Muxika se encuentran las instalaciones de la Bodega Berroja, que ofrece experiencias enogastronómicas basadas en los cinco sentidos y permiten combinarlas con salidas en barco por la costa de Urdaibai y degustaciones de sus txakolis maridados con parrilladas de pescado y postres caseros.

Más adelante, a la altura de Muxika, se hallan las modernas instalaciones de la Bodega Talleri, que presenta una arquitectura innovadora y atrevida y dispone de una amplia oferta de actividades enoturísticas: desde la visita guiada a la bodega con degustación de txakoli y pintxo, hasta una cata con picnic en el viñedo o una ruta de senderismo entre viñas de dos horas de duración.

Seguimos por la BI-635 hasta Gernika, donde la Casa de Juntas y el famoso Árbol son de obligada visita, pues ambos representan la esencia de las libertades históricas y un símbolo de la permanencia de las tradiciones vascas. Cerca de Gernika, en Kortezubi, se encuentra el Bosque Pintado de Oma, de Agustín Ibarrola, un espacio mágico en el que perderse entre sus árboles, así como la cueva de Santimamiñe, que alberga pinturas del período Magdaleniense y fue declara Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008.

La ruta prosigue explorando la Reserva de la Biosfera en dirección norte por la BI-2235, que resigue la margen izquierda del río Oka hasta el espectáculo natural de su desembocadura, Mundaka. En el municipio vecino de Bermeo se encuentra uno de los principales puertos pesqueros de Euskadi. También es el lugar desde el que parte la sinuosa carretera que, dibujando el perfil de la costa, conduce hasta San Juan de Gaztelugatxe, uno de los rincones más maravillosos del itinerario. Una pintoresca ermita del siglo X se asienta sobre un peñón rocoso que entra en el mar, a la que se accede solo a través de 241 escalones que trepan por la ladera hasta los 80 metros sobre el nivel de las aguas.

La carreterita que nos ha traído hasta San Juan de Gaztelugatxe desde Bermeo continúa su revirado curso hasta Bakio, ya en la comarca de Uribe. En esta región predominan los cultivos, gracias a una geografía más suavizada y a un microclima más benigno y, por tanto, también proliferan más los viñedos. Bakio es la verdadera capital vizcaína del txakoli y alberga el Centro de Interpretación del Txakoli Txakolingunea, cuya visita incluye degustación y permite informarse sobre visitas a bodegas y talleres didácticos.

Otros municipios que conviene retener en la memoria por su renombre en el mundo del txakoli vizcaíno son Gatika y Gamiz, así como los situados en el valle del Txorierri (Lezama, Larrabetzu, Zamudio, Derio y Sondika).

Plentzia destaca por su encantador puerto y la desembocadura de su ría, cruzada por una moderna pasarela. En Górliz, las playas son el principal argumento. También Sopelana, más al oeste, cuenta con espectaculares playas y acantilados, y varias escuelas de surf que ayudan a aprovechar las fuertes olas del lugar.

Bilbao y Las Encartaciones

Desde Sopelana, la BI-637 nos llevará hasta Bilbao, la mayor ciudad de Euskadi. Merece la pena dedicar cierto tiempo a recorrer con calma sus diferentes espacios, que han ido adquiriendo un nuevo brillo en los últimos años. La recuperación de la ría y la construcción del Museo Guggenheim, obra del arquitecto Frank Gehry, son seguramente sus principales referentes de modernidad, junto con el flamante nuevo estadio San Mamés o la torre de Iberdrola. Estos edificios, así como el Museo de Bellas Artes, se encuentran en la margen izquierda de la ría, aunque buena parte de las construcciones históricas se hallan en el Casco Viejo, justamente en la otra orilla. Allí, vale la pena pasear por las Siete Calles del Casco Viejo y la plaza Nueva, así como contemplar el teatro Arriaga, la catedral de Santiago o el mercado de la Ribera, que pasa por ser la mayor plaza de abastos cubierta de Europa. También es el lugar al que ir para realizar una buena ruta gastronómica de pintxos.

Al oeste de Bilbao se extiende la comarca de Las Encartaciones, una de las menos conocidas de Vizcaya y, por tanto, una zona por descubrir. Se trata de un territorio montañoso de valles profundos y un paisaje de bosques, prados y campos de cultivo que retiene cierta tradición txakolinera. Saldremos de Bilbao por la BI-636 en dirección a Balmaseda. Antes de llegar, en Aranguren, nos desviaremos por la BI-3602 hasta el barrio de Otxaran para visitar las históricas Bodegas Virgen de Lorea, que pertenecen a la familia Laiseka desde finales del siglo XVII, cuando ya elaboraban sidra y txakoli. Ocupan unas señoriales instalaciones rodeadas de viñedos. Continuamos nuestro itinerario por Las Encartaciones hasta Balmaseda, capital de la comarca con un interesante patrimonio cultural. Además, su gastronomía es rica en tradiciones, como la de la putxera, un guiso a base de alubias, costilla, tocino, chorizo y morcillas cuyo origen se remonta al siglo XIX, cuando los operarios del ferrocarril utilizaban el vapor de los trenes para calentar sus comidas. Balmaseda acoge el peculiar Museo de Boinas La Encartada, que bien merece una visita.

Aiaraldea y el Txakoli Alavés

Nos dirigiremos al valle de Ayala (Aiaraldea, en euskera) por la carretera que une Balmaseda con Artziniega, la primera población de esta comarca. Antes de continuar adelante, déjese seducir por su núcleo medieval, uno de los conjuntos histórico-monumentales mejor conservados de Euskadi. De paso, hemos entrado en el territorio de la D.O. Arabako Txakolina, la más pequeña, que solo abarca cinco municipios (Amurrio, Llodio, Artziniega, Okondo y Aiara), ocho bodegas y unas cien hectáreas de viñedo.

En el valle de Ayala y en el contiguo territorio del Alto Nervión se respira la tranquilidad que desprende su bello entorno natural. La misma carretera A-624 nos lleva hasta Amurrio, capital indiscutible de la D.O. Arabako Txakolina, con cinco bodegas en su término municipal, donde también se ubica el Consejo Regulador. La localidad cuenta también con un extenso patrimonio cultural, con edificios insignes como la iglesia gótica de Santa María (siglo XII) o las elegantes torres Mariaca, Urrutia y Saerín.

La ruta termina en Orduña, a unos siete kilómetros al sur de Amurrio, en las faldas de la sierra Salvada, aunque pertenece a la provincia de Vizcaya. La villa destaca por su monumental casco histórico, con numerosos e interesantes edificios religiosos y civiles. Es el caso de la iglesia gótica de Santa María (siglo XV), la barroca de la Sagrada Familia y el santuario de Nuestra Señora de la Antigua; o bien del palacio renacentista Ortés de Velasco o el barroco Díez de Pimienta. Incluso se conservan en pie dos terceras partes de la antigua muralla. La naturaleza es también privilegiada en esta zona, donde se halla el nacimiento del río Nervión, que llama la atención por su espectacular cascada.

 

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