¡Hagan juego, señores!

Las Vegas

Por fin parece que el turismo del juego va a desembarcar en la Península para quedarse. Los cantos de sirena que prometían traer el mayor casino de Europa a nuestro país sonaban seductores desde hacía años. De hecho, todavía corría el año 2005 cuando se presentaba el proyecto Reino de Don Quijote, que planeaba ocupar casi 700 hectáreas en el norte de la provincia de Ciudad Real con el citado mayor casino de Europa, tres campos de golf, multitud de hoteles, centro de convenciones, teatro, balneario... y 9.000 viviendas. Un complejo que iba a generar una inversión de 6.500 millones de euros y a dar trabajo a miles y miles de personas a partir de 2008. Sin embargo, el proyecto se canceló precisamente ese año con el inicio de la crisis.

Paralelamente, en 2007, surgía otra iniciativa que pretendía sembrar una réplica de Las Vegas en plena comarca aragonesa de Los Monegros. Bajo el nombre de Gran Escala, prometía 17.000 millones de euros en inversiones para construir 32 casinos, 70 hoteles, media docena de grandes parques temáticos, museos, campos de golf, centro comercial y hasta hipódromo. Las cifras del proyecto hablaban de 5,5 millones de turistas anuales desde su apertura en 2014 y 25 millones a partir de 2020... Todos esos sueños quedaron definitivamente enterrados bajo el polvo del desierto en 2012.

Otro naufragio sonado, este tan reciente como que se canceló a finales de 2013, fue el de Eurovegas. El ejecutivo estadounidense Sheldon Adelson aterrizó en España convertido en una suerte de renovado Mr. Marshall, prometiendo una inversión de 18.000 millones de euros en un terreno de 750 hectáreas del municipio de Alarcón (Madrid). Su proyecto daría trabajo a 250.000 personas en 12 hoteles, 6 casinos, 3 campos de golf y tenis, y multitud de restaurantes, centros comerciales y de convenciones y congresos, balnearios, teatros...

El último proyecto faraónico relacionado con el turismo del juego se llama BCN World y parece que continúa adelante en su idea de construirse en unos terrenos de 825 hectáreas anexas al parque temático Port Aventura, en los municipios tarraconenses de Vila-seca y Salou. Anunciado en 2012 por el grupo inversor Veremonte y reforzado después de que Eurovegas renunciase a establecerse en Cataluña, promete una inversión de unos 5.000 millones y crear 40.000 empleos. Una vez más, la retahíla habitual: 6 casinos, 12.000 nuevas plazas hoteleras, centros de convenciones y congresos, teatros, oficinas, centros comerciales, restaurantes... todo ello al son del ¡hagan juego, señores!

Pero, junto con las listas de promesas, siempre vienen las listas de exigencias de cambios de legislación y privilegios varios: recalificaciones con dudas medioambientales, reducciones de los impuestos al juego y tasas municipales, exención de la ley del tabaco para poder fumar en espacios públicos, obtención de visados para trabajadores extranjeros, cese del pago a la Seguridad Social durante un tiempo, permisos especiales para construir más y más alto... Además, si se escucha a los críticos, se puede temer por el oscurantismo de estas actividades y las sospechas que generan acerca supuestos blanqueo de capitales y especulación urbanística. Y es que no resulta extraño que tantas promesas de un futuro de tamaña prosperidad generen ciertos recelos a la gente con sentido común, que generación tras generación ha vinculado la expresión «¡hagan juego, señores!» con aquella otra que dice que la banca siempre gana.

Comentarios

Je je, me gusta la última frase del artículo. ¡Y sobre todo en estos tiempos que corren!