¿Cuándo ir «De vinos por Europa»?

El mundo del vino y del enoturismo no es un tipo de turismo exactamente estacional, puesto que se puede realizar en cualquier época del año. Sin embargo, el ciclo anual de la viña modifica sensiblemente los paisajes vitivinícolas. Además, según el momento del año en que se realice la visita, se podrán ver o no determinadas tareas en las bodegas.

A grandes rasgos, desde la perspectiva de la viticultura y los paisajes de viñedos, los meses invernales (entre noviembre-diciembre y abril, aproximadamente) son los menos agradecidos. La vid es una planta que se toma un respiro durante la época más fría del año y entra en un periodo de hibernación en el que pierde las hojas. Además, los viticultores aprovechan ese momento para llevar a cabo las labores de poda, en las que diseñan el fruto que esperan recoger durante la siguiente vendimia. Así pues, los viñedos presentan una estampa de desordenados y despeinados sarmientos (así es como se llaman las largas ramitas de la vid de las que penden los racimos) antes de la poda anual, y una triste imagen de la cepa desnuda después de la poda.

Durante los meses de primavera, la vid se va despertando de su letargo y poco a poco va brotando, los nuevos sarmientos empiezan a crecer y los racimos a florecer. Hasta que, aproximadamente, en junio o julio, los viñedos ya ofrecen su característica imagen de exuberante verdor, que no deja de ampliarse y extenderse hasta el momento de la vendimia a principios de otoño, generalmente en septiembre u octubre.

La época de la vendimia; el mejor momento para ir De vinos por Europa

Así pues, diríamos que la mejor época para visitar una región vinícola y disfrutar de la belleza de sus paisajes podría coincidir con la vendimia o poco antes de ella. Eso, por supuesto, supone que algunas bodegas estén en el momento álgido de su trabajo anual, la recogida de la uva y el inicio de la elaboración del nuevo vino; así que es posible que no acepten visitas en esos momentos... aunque las que sí lo hacen ofrecen lo mejor de sí mismas cuando la actividad está en su máximo anual.

Una vez pasada la vendimia, llega otro interesante momento para el paisajismo vitícola. Antes de la llegada del frío intenso y la consiguiente caída de las hojas, estas adquieren las tonalidades de su breve otoño: amarillos, ocres, naranjas y rojos de todos los tonos imaginables de la paleta se funden en los viñedos, ofreciendo fotografías de una increíble belleza.

En la sección Info Práctica de cada capítulo del libro De vinos por Europa. 20 rutas imprescindibles en coche se pueden hallar otros argumentos para decidir la mejor época para visitar un viñedo. Se trata de los eventos a tener en cuenta, una relación de las celebraciones más destacadas alrededor del vino en la región determinada.

Actividades complementarias

Tan importante casi como la época para visitar las bodegas y las viñas, es saber qué queremos hacer, pues la cantidad de actividades al aire libre que se pueden llevar a cabo, o la simple visita de algunas de las ciudades más bellas de Europa pueden decantar la balanza hacia una fecha u otra. Aún así, septiembre es un mes abundante en celebraciones asociadas al vino, con una temperatura agradable y unos paisajes únicos.

Si no te decides...

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