10 lugares para descubrir en España

Grazalema

España es uno de los destinos de verano favoritos de muchos europeos. Desde la Sagrada Familia de Barcelona al Alcázar de Sevilla, pasando por los imperdibles museos de Madrid, sin duda es un territorio lleno de ventajas. Lejos de las grandes ciudades y de los centros turísticos conocidos por todos, también hay que tomarse el tiempo de descubrir los pueblos que son testigos intemporales de culturas y tradiciones aún vivas. A orillas del mar, anidados en las montañas o rodeados de llanuras, todos los pueblos de este artículo tienen un encanto embriagador. A continuación, nuestra selección para unas vacaciones auténticas.

 

1. Cadaqués, pueblo de artistas

Perla de la Costa Brava, Cadaqués cultiva su aislamiento del resto de Cataluña gracias a las montañas que lo rodean. Este pueblo de paredes blancas, situado al fondo de una bahía, ha sabido seducir a los artistas más en boga del siglo XX: desde Eugeni d'ora a Picasso, pasando por Marcel Duchamp y Salvador Dalí del que se puede visitar la casa-museo. Este pueblo de pescadores de historias fascinantes y calas de un azul profundo, es una etapa favorita para el verano. 
 
Cadaqués. © Oleg _ P - Shutterstock.com
 

2. Ujué, zona medieval de Navarra

En lo alto de un pico solitario rodeado de las llanuras de la Ribera y de la cordillera de los Pirineos, a proximidad de Pamplona y de la frontera francesa, se encuentra este encantador pueblo de 300 habitantes: Ujué. En las alturas del pueblo, se alza majestuosamente la iglesia-fortaleza Santa María de Ujué. Clasificada como monumento nacional, fue construida según la leyenda después de que un pastor hubiera descubierto en este lugar una estatua de la Virgen. 
 
Ujué. © Vanderwolf - Images Shutterstock
 

3. Vilafamés, la vida en rojo

Clasificado como uno de «los pueblos más bellos de España», Vilafamés está a menos de una hora de Valencia, en la costa este del país. En pleno centro de una llanura de árboles frutales de todo tipo, está construido en lo alto de un pico de roca roja. Esta misma roca fue utilizada para construir las casas de los 1.920 habitantes y aporta un auténtico encanto a sus callejuelas serpenteantes. Los vestigios de su castillo se remontan a la época de la ocupación musulmana en España. 
 
Vilafamés. © Iakov Filimonov
 

4. Alquézar, tesoro de Aragón 

Situado en el parque natural de la Sierra y de las gargantas de Guara, en la provincia de Huesca, Alquézar es un precioso pueblo medieval de 300 habitantes. Fue construido sobre la fortaleza árabe Al-Qasr, a 660 metros de altitud sobre la cordillera de la Sierra de Guara. En sus alrededores, se descubren numerosas cuevas donde se manifiesta un arte rupestre de tal calibre que se creó el «parque cultural del Río Vero». Entre los monumentos notables de Alquézar, no hay que perderse la Colegiata de Santa María la Mayor
 
Alquézar. © Venemama
 

5. Grazalema, retiro en un pueblo blanco 

Andalucía es conocida por sus pueblos blancos, tanto es así que se les ha dedicado un itinerario turístico. En el corazón de un parque natural, Grazalema es uno de los mejores ejemplos. En este laberinto de casas blancas, se descubre una arquitectura típicamente andaluza donde las callejuelas estrechas permiten encontrar un poco de sombra cuando el sol está en el zenit. Los alrededores de Grazalema son el territorio ideal para los excursionistas. 
 
Grazamela. © Lyd Photography - Shutterstock.com
 

6. Urueña, la ciudad del libro

En la provincia de Valladolid, el pueblo medieval de Urueña fue distinguido como «ciudad del libro». En el corazón de sus murallas, entre sus callejuelas estrechas, se cuentan más de doce librerías sabiamente surtidas: obras antiguas, libros encuadernados con tapa dura, textos científicos o incluso dedicados a la tauromaquia: hay donde elegir. También hay un museo del cuento muy lúdico y un centro dedicado a la lectura. ¡Una auténtica biblioteca a cielo abierto!
 
Urueña. © Kevin George - Shutterstock.com
 

7. Valldemossa, otra Mallorca

Generalmente, se viaja a Baleares para disfrutar del espléndido litoral. El interior de las tierras ofrece no obstante otra visión del archipiélago, lejos de sus playas más turísticas. En Mallorca, hay que ir a Valldemossa, al noroeste de la isla. Esta tranquila aldea de callejuelas estrechas acogió a Frédéric Chopin y George Sand durante el invierno del 1839, en su cartuja que aún hoy se puede visitar. 
 
Valldemossa. © jon_chica
 

8. Laguardia, una etapa vinícola

Capital de La Rioja Alavesa, en el País Vasco, Laguardia es una ciudad fortificada del siglo XIII. Rodeada de viñedos, se enriqueció entre los siglos XVI y XVII gracias al comercio del vino. Hoy posee aún numerosas cuevas, cavas de vinos subterráneas que forman un auténtico laberinto bajo el pueblo. Los amantes del vino no pueden perderse la degustación de brebajes acompañados de pinchos típicos del norte de la Península Ibérica.
 

9. Las Negras, pueblo bohemio

En la provincia de Almería, en Andalucía, se encuentra el parque natural de Cabo de Gata-Níjar, de una belleza marina incomparable. Las Negras es sin duda el pueblo más auténtico del lugar. Según dicen, debe su nombre a sus inmensos picos de roca volcánica negros que bordean sus playas de arena gris. Solo 300 habitantes viven durante el año en La Negras, en un ambiente bohemio que se encuentra particularmente en Cala San Pedro, a una hora de caminata desde el centro. 
 
Las Negras. © Olaf Speier - Shutterstock
 
 

10. Pedraza y su castillo

Pedraza seduce por su imponente castillo. Reconstruido en el siglo XV, data del XIII y sus calabozos han albergado a numerosos rehenes, entre ellos, los hijos del rey Francisco I francés. También se puede ver un museo dedicado al pintor Zuloaga que tenía un estudio en el torreón. A tan solo una hora de Madrid, Pedraza es una escapada ideal para quien quiere descubrir uno de los pueblos medievales mejor conservados de España. Con solo 400 habitantes, es una verdadera perla. 
 
Pedraza. © Marques - Shutterstock.com