De Berlín a Leipzig: la memoria del muro

Spreewald

Es probable que todavía tengas en la retina aquellas impactantes imágenes en las que alemanes de un lado y otro de la ciudad la emprendían a mazazos para derribar el último símbolo de la Guerra Fría.

En 2014 se cumplieron 25 años de la caída del muro. Mucho ha llovido desde entonces y la ciudad ha cambiado de forma sustancial. Radicalmente moderna, Berlín ha sabido renovarse y crecer sin perder sus raíces y sin olvidar su pasado. Junto a innovadoras construcciones se mantienen ruinas, conservadas como auténticos tesoros, en una ciudad en la que suntuosos palacios e imponentes edificios oficiales conviven sin problema aparente con casas ocupadas y paredes en las que ya no cabe ni un grafiti más. Tras Berlín la ruta se adentra en Alemania dirigiéndose hacia el bosque de Spreewald y ciudades como Potsdam, Meissen, Dresde o Leipzig, que cuentan con un colosal patrimonio arquitectónico y artístico que se refleja en sus castillos, jardines y museos. Sus centros históricos son agradables lugares por los que deambular, ir de compras o degustar su gastronomía y su excelente cerveza.

Aunque la historia de Potsdam se remonta al siglo VI, fue la decisión del rey prusiano la que la dotó de sus maravillas arquitectónicas. Y es que una vez señalada como destino real, fueron muchos los monarcas que fijaron aquí su residencia y construyeron los fastuosos palacios que podrás visitar.

Con el acertado nombre de la Venecia Verde se conoce a uno de los parajes naturales más bonitos de esta zona de Alemania. Se trata de Spreewald, un bosque de origen glaciar declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco. Su comparación con la ciudad italiana se debe a la gran cantidad de canales y arroyos que bañan sus tierras. El parque acoge un sinfín de especies difíciles de ver habitualmente, como cigüeñas negras, nutrias o castores. Los habitantes de estas tierras, que continúan manteniendo sus usanzas y forma de vestir, descienden del pueblo eslavo de los sorbios.

La capital de Sajonia, Dresde, es un claro ejemplo del tesón que caracteriza el espíritu alemán. Tras vivir un periodo de esplendor durante el siglo XVIII, cuando fue equiparada a Florencia por la gran cantidad de creadores que colaboraron en el enaltecimiento de las artes y las ciencias, fue terriblemente masacrada durante la Segunda Guerra Mundial. El 80 por ciento de su centro histórico quedó reducido a escombros pero el tesón al que hacíamos referencia consiguió reconstruirlo de forma magistral. En la actualidad es una amalgama de estilos arquitectónicos donde, como en Berlín, conviven el más glorioso Barroco con el vanguardismo más innovador.

Sabremos que estamos llegando a Meissen, agradable localidad a orillas del Elba, cuando veamos el perfil del castillo Albrechtsburg. Es de estilo gótico flamígero y en su interior se pueden ver numerosas obras de arte relacionadas con la historia de Sajonia y la industria de la porcelana. Y es que Meissen es, sobre todo, famosa por sus manufacturas de porcelana.

La ciudad de Leipzig es famosa por la gran cantidad de músicos clásicos relacionados con ella y por haber sido aquí donde se inició la revuelta que daría pie a la reunificación alemana. Así que, tanto si eres un amante de la música como si lo tuyo es la historia contemporánea, encontrarás en sus calles numerosos puntos de interés.

 

Lázaro, Fernando y Ripol, Marc (2015). Viajar en libertad por Europa. 30 rutas imprescindibles en coche, Barcelona: Alhenamedia.