Experiencia de viaje a Bosnia-Herzegovina

Español

Una lectora nos escribe: He leído detenidamente, punto por punto toda la guía de Bosnia-Herzegovina y no podía parar de sonreir y asentir en tantas cosas... el autor tiene tanta razón en todo...

Olga, amantes de los viajes, nos comparte su experiencia,  contándonos cómo ha revivido su viaje a Bosnia-Herzegovina dos años más tarde, al leer nuestra guía Bradt.

Ahora en agosto hará dos años que estuve en Bosnia Herzegovina. Hicimos una ruta con nuestro cocheque nos llevó a Cannes-Venecia-Eslovenia y Croacia. Y por supuesto Bosnia. Ya cuando la estábamos planeando, Javi, mi pareja, decidió que fuéramos a Sarajevo, que nos quedaba muy cerca. Mi primera reacción fue "¿Sarajevo? ¿Pero allí que hay?" Rápidamente empecé a informarme, leí blogs de gente que había estado allí y en Móstar y mi ilusión fue creciendo cada vez más.

Entonces ya no pensaba en un país destruido por la guerra, atrasado y pobre, sino en un lugar precioso, pero lo mejor estaba por llegar. Envié varios e-mails pidiendo información a la embajada de BiH en Barcelona y a alguna web turística pero nunca me contestaron. Bueno cuando regresé de mi viaje, tenía un sobre en el buzón de la embajada: un poquito de información de Sarajevo y algo de Mostar con algún mapa y poco más, todo en español, pero lamentablemente era demasiado tarde.

Así que partimos un poco a la aventura sin saber nada, sólo lo poco que habíamos podido sacar de los blogs. Porque busqué y busqué guías de Bosnia y no encontré en ningún lado. "No existe" me decían. Y yo estaba indignada. ¿Cómo podía ser que hubiera guías de Montenegro, de Serbia incluso de países tan poco "accesibles" como Mali y no hubiera de Bosnia? Cuál fue mi sorpresa al entrar un día en la biblioteca de mi ciudad (Gavà, Barcelona) cuando descubrí una guía de BiH hace ahora 8 meses. Era de la misma editorial, del mismo escritor obviamente, del año 2003 y estaba en inglés. No me lo pensé. Con una ilusión loca, la alquilé y la llevé a casa y Javi se puso muy contento también. Empecé a traducirla, pero sólo pude llegar hasta la mitad, porque tuve que devolverla y ya no podía ampliar más el plazo. Con nostalgia, pensé que ya la alquilaría, pero el tiempo fue pasando...

Hace aproximadamente un mes, estaba en una de las tiendas de la Casa del Libro, en un centro comercial de Viladecans, ciudad vecina de Gavà, cuando vi algo que llamó mi atención poderosamente: "GUIA DE BOSNIA Y HERZEGOVINA". ¿Cómo? No puede ser. Casi dos años después. Y en Español. Y de 2011. La cogí como si fuera un tesoro (de hecho lo era porque era la única que había) y corrí hacia la caja para comprarla. La dependienta me miró raro. Seguro que pensó "y quién querría ir allí". Es la triste ignorancia de la gente que no la conoce. Lo mismo que pensaba yo antes de ir.

La acabo de terminar hace tan sólo tres días y tengo sentimientos encontrados: nostalgia, alegría, añoranza, recuerdos y el autor tiene tanta razón en todo... Cuando salí de allí sólo pensaba en volver. Pero ahora que he leído la guía, tengo aún muchísimas ganas, infinitas. Y sé que no tardaré en volver. Ya me quedé con la desagradable sensación de no haber disfrutado el país lo suficiente. Normal, porque no sabía que había para ver ni visitar, fuimos a ciegas. Y esa sensación es mucho más grave ahora.

Es increíble cómo cambia la atmósfera (al menos a mí me lo pareció) cuando cruzas la frontera de Bosnia y Herzegovina desde Croacia y comienzas a adentrarte en el país. Nosotros ya en la frontera tuvimos un problema, y es que nuestra querida compañía de seguros se equivocó al enviarnos la carta verde y en vez de enviarnos la del año correspondiente (2009), nos envió la del año anterior (2008). Así que cuando nos pidieron los pasaportes en la aduana y la carta verde, vieron que estaba caducada y nos hicieron detenernos. El policía era muy amable pero no lo entendíamos y no hablaba en inglés. Hasta que formuló la palabra mágica "Italiano?". Al menos ahora lo entendíamos mejor. Nos dijo que no podíamos pasar con el documento caducado. Ya estábamos pensando que no podríamos entrar al país con toda nuestra tristeza, pero nos dijo que simplemente haciéndonos una provisional por la que tendríamos que pagar 20 € ya nos servía. Así que todo arreglado. Pudimos continuar con el viaje. O más bien, empezarlo. El viaje hasta Sarajevo es para tomarlo con filosofía. La carretera sólo tiene un carril para cada sentido, la velocidad máxima es de 70 km/h, hay polícias con radares cada 20 km y si encima hay tránsito, no puedes pasar de 30 km/h. Sí, se hace eterno, pero tienes oportunidad de ir descubriendo este maravilloso país lentamente y viendo su paisaje. Recuerdo la ilusión que me hizo ver la primera mezquita de estilo turco, como las que hay en Estambul, sello inequívoco de la conquista otomana.

También atravesábamos pueblos y aldeas, algunos muy dejados y destruidos por el conflicto y otros que parecía que iban avanzando. Caras tristes pero con esperanza y miradas fuertes, pero no hostiles. Supongo que se preguntarían de dónde veníamos, de qué país era nuestra matrícula. Y muchas tumbas y cementerios por todas partes. Y ramos de flores. Eso me entristeció.

Mostar me encantó. No tengo palabras para describirla, al igual que Sarajevo. Es una verdadera maravilla. Sé que el país en general lo es, aunque yo sólo haya visto una pequeña porción. Me encantó su historia, su casco antiguo, el puente sobre el río de aguas esmeraldas y la mezquita tan pequeña. Era la primera vez que entraba en una y de momento la única vez, porque en Sarajevo quise entrar pero estaban en plena misa y no me pareció oportuno. Me quedé con las ganas de verla, seguro que era preciosa. Pero volveré. Después de saborearla bien, aunque menos de lo que me hubiera gustado, emprendimos el camino hacia Sarajevo, parando de vez en cuando a lo largo del valle de Jablanica para ver las increíbles vistas. Qué lugar. Sarajevo simplemente me robó el corazón, al igual que sus gentes. A nosotros nos gusta siempre alojarnos en casas de huéspedes, pensiones o pequeños hostales familiares. Lo hacemos por presupuesto pero también porque es lo mejor. Es la manera más auténtica, más fácil y más bonita de interactuar con la gente de un país. No me dice nada alojarme en el Ritz, de hecho no me gusta, es frío e impersonal. Pero alojarse en una guesthouse en Sarajevo... O en cualquier otra ciudad en cualquier país. Yo tengo muy buenas experiencias. Y en especial de Sarajevo. Decir que nos trataron como si fuéramos de la familia es quedarnos cortos. La regentaban una pareja de unos  y tantos años. La mujer parecía mi madre, no paraba de darnos achuchones y besos. Decía que quería mucho a los españoles porque se habían portado muy bien con ellos. Me explicó muchas cosas de la guerra y de la posguerra. También del tiempo actual. Cosas horribles y otras llenas de esperanza. Me decía que el país estaba avanzando, sobretodo la ciudad y que cada día estaban un poquito mejor. Yo me preguntaba y ahora también me pregunto cómo seguir adelante después de todo lo vivido. Después de ver morir familiares, vecinos, amigos,... Después de sufrir uno mismo en sus carnes los peores horrores de la guerra.

El barrio turco, o el casco antiguo es simplemente precioso. La oficina de turismo que hay allí no nos trató muy bien, más bien, de bastante mala gana me dio un mapa del centro y hala, a correr. Pero bueno, al menos con eso nos pudimos apañar. Y sí, lamentablemente es lo único que vimos de Sarajevo, pero suficiente para enamorarnos. Sólo estuvimos una tarde porque lo teníamos todo programado. Teníamos un hostal cogido para la siguiente noche en Dubrovnik. Comimos en un restaurante comida tradicional. La carta estaba en bosnio y no entendíamos nada, así que elegimos a dedo. A mí me toco una especie de estofado, que estaba muy bueno, el problema eran los 36º que habían; hubiera preferido algo más fresco. Javi llevaba una camiseta del Barça y todo el mundo nos decía cosas. Nos pareció muy divertido.

Al día siguiente, cuando ya nos teníamos que volver con toda la pena de nuestro corazón, coincidimos a la hora del desayuno en la pensión con Andreas, un chico italiano que trabajaba para una ONG en Sarajevo desde hacía un montón de años. En perfecto español nos explicó un montón de cosas de antes de la guerra, de la guerra y de depués y de todo los progresos que estaban haciendo. Nos pareció súper interesante, y qué pena no caer en pedirle su dirección de e-mail, porque me hubiera encantando saber más y que hubiéramos mantenido el contacto. Si hubiera ido al Ritz toda esta riqueza cultural y personal me la habría perdido. Una verdadera pena, ¿no creéis?

Tuvimos una anécdota con un policía. Ya en Sarajevo. No conseguíamos dar con la pensión y al final preguntamos a un policía que rondaba por ahí. Empezó a explicarnos en Bosnio y nosotros a poner cara de "no me entero de nada". Con gestos nos preguntó si podía subir y le dijimos que sí, total no teníamos mucho que perder, creo. A unas malas éramos dos contra uno. Le hice sentarse en el asiento del copiloto y, mediante señas, nos llevó a la misma puerta de la pensión. Quisimos compensarle por su ayuda con 5 €, para que se tomara algo al menos, pero nos la rechazó. Por tanto no toda la policía es corrupta. Él fue un encanto.

He leído detenidamente, punto por punto toda la guía y no podía parar de sonreir y asentir en tantas cosas... Ahora ya sólo pienso en volver a Bosnia y erzegovina y lo haré. Sé que lo haré. Además está muy cerca, no es como ir a África, aunque para mucha gente está muy lejos. Para empezar hay gente que no sabe ni donde está y cuando les hablas del país te dicen: "Pero si allí están en guerra, ¿no?" En fin...

Bueno, después de este e-mail interminable quería darle las gracias a Tim Clancy porque sin él no hubiera podido descubrir más de este maravilloso país. Y a vosotros también por editarla en español y permitir que, a través de una dirección de correo, los que hemos tenido la oportunidad y privilegio de estar allí, podamos relatar nuestras experiencias.

Si deseas conocer más acerca de la vivencia de Olga, te animamos a que visites su blog de viajes, donde plasma con detalles toda su aventura:

"Javi y Olga por el mundo"