Descripción
Chambord, Chenonceau, Amboise, Azay-le-Rideau, Chinon, Saumur… El valle del Loira es uno de esos territorios donde la historia no se estudia, se recorre. A cada recodo del río aparece una silueta de pizarra y piedra que recuerda que estos paisajes fueron durante siglos el escenario preferido de los reyes de Francia.
El Loira avanza tranquilo entre viñedos y huertos, flanqueado por ciudades acogedoras donde los viejos adoquines guardan la memoria de Juana de Arco, Francisco I o Luis XIV. Pasear por sus callejuelas es detenerse ante un frontón, una moldura o un emblema que habla del orgullo de quienes construyeron todo esto. Cada castillo tiene su carácter: los hay delicados y refinados, los hay imponentes y austeros, pero todos comparten esa capacidad de detener al viajero en seco.
Más allá de la piedra, el valle seduce también por su gastronomía. Los huertos de la región abastecen mesas generosas con verduras y frutas de temporada, y las laderas que rodean el río producen algunos de los vinos más apreciados de Francia: Vouvray, Chinon, Bourgueil, Cheverny, Montlouis. Una buena razón para tomarse el tiempo de sentarse a la mesa.
Y luego está el río. Las tradicionales gabarras permiten descubrirlo desde el agua, con sus arenales, su fauna y esas puestas de sol que hacen justicia a su fama de luz singular.
La guía Castillos del Loira, de la colección Carnet de Viaje, te lleva por este territorio con toda la información práctica que necesitas, para que no pierdas ni un detalle de uno de los paisajes más bellos de Europa, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.








