Con sus impresionantes paisajes y un rico patrimonio cultural, Albania —antiguo país comunista—, emerge más allá de la línea de costa como uno de los destinos de turismo sostenible de Europa más auténticos. Descubrir Albania es adentrarse en una cultura diferente, que guarda tradiciones ancestrales y, especialmente, una cultura que aún puede sorprendernos.

- Cómo llegar: Iberia y Wizz Air vuelan desde Madrid y Barcelona.
- Cuántos días: ideal 15 días para visitar el país.
- Mejor época: finales de primavera y principios de otoño. A evitar el verano.
- Coste aproximado: aún es un país accesible. Alojamiento entre 20 y 80 €/noche para dos personas.
- Motivaciones: conocer sus gentes, cultura y su patrimonio natural. No tiene las mejores playas de Europa.
Los contrastes de Albania
En los últimos dos años, Albania ha escalado posiciones hasta situarse en el top diez de destinos turísticos más solicitados por los viajeros. Mucho tiene que ver con la publicación y difusión de imágenes en las redes sociales cargadas de espectaculares fotografías y vídeos.
Es imposible no caer rendido ante la belleza de la costa albanesa, con sus impresionantes playas vírgenes de la península de Karburun y sus pueblos pintorescos como Saranda. Pero la percepción (distorsionada) de Albania como un destino de sol y playa es una visión limitada que, además de crear confusión y falsas expectativas, no hace justicia a la diversidad de atractivos que guarda este país.

Sí, la belleza idílica de las imágenes de playa que influencers, viajeros y tiktokers suben a las redes son reales, pero poco tienen que ver con la idea preconcebida de comodidad, lujo y relax que puedan sugerir. Este antiguo país comunista se abrió al turismo en la década de 1990, y sigue siendo un destino tan auténtico como pobre, así que no brilla precisamente por la calidad y modernidad de sus infraestructuras, ni por sus grandes equipamientos, ni por su glamur.
Albania es la última joya escondida del Adriático, pero una joya en bruto para disfrutarla al natural y sin filtros; un destino turístico emergente para aquellos viajeros que, lejos de postureos, buscan lugares alternativos fuera de los circuitos habituales, experiencias auténticas y responsables con el entorno.
Paisajes sobre dos mil años de historia

Albania destaca por su excepcional belleza natural y su rica biodiversidad. Más allá de la costa, desde las cumbres al Adriático, entre montañas, lagos y sus dos mares, posee un mosaico inacabable de paisajes montañosos, con su punto más alto en el monte Korab (2751 metros).
Los amantes del montañismo y el senderismo tienen como mínimo dos citas de obligado cumplimiento. Por un lado está el Parque Nacional de Theth, un paraíso ubicado en los Alpes dináricos, repleto de picos que superan los dos mil metros de altura, cascadas impresionantes y una rica flora y fauna.
Por el otro, en el valle de Valbona, el viajero puede seguir recreando la vista y cansando sus pies. Además, en este refugio esmeralda abundan las casas rurales de familias locales que permiten a los visitantes contribuir directamente a la economía de la comunidad.
Este país milenario invita a colarse en los entresijos del tiempo con, por ejemplo, un circuito arqueológico a través de yacimientos como Apolonia, Burinto y Durës, que pone a los pies del viajero las ruinas de antiguas ciudades griegas y romanas.
Otras rutas llevan a adentrarse en ciudades como Berat y Gjirokastra −declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO−, Kruja y Shkodra, en un viaje de ida y vuelta a la época otomana, a través de la arquitectura única de sus barrios, sus castillos y sus mezquitas.
Destino sostenible
Los alojamientos rurales del valle de Valbona no son un caso aislado: Albania es un destino comprometido con la sostenibilidad. El gobierno del país, en colaboración con organizaciones no gubernamentales y comunidades locales, ha desarrollado numerosos proyectos de ecoturismo.
Entre ellos se incluyen la creación de rutas de senderismo bien señalizadas y respetuosas con el entorno, una apuesta por los alojamientos eco-friendly y por la rehabilitación y conservación de edificios históricos.
Y es que otro de los grandes tesoros por descubrir y del que las redes apenas hablan es del impresionante patrimonio cultural albanés, rico en monumentos griegos, romanos, bizantinos y otomanos.
Descubrir Albania con los cinco sentidos

Albania es un país para sumergirse, explorar y ponerse a prueba en situaciones desconocidas, descubrir las costumbres locales y experimentar la cultura y las tradiciones de cada lugar. Un país que tiende la mano al visitante y le invita a viajar con los cinco sentidos, y de la única forma correcta: mezclándose con sus gentes y participando en sus festividades y celebraciones.
Propuestas no faltan durante todo el año: empecemos por desear Gëzuar vitin e ri en Año Nuevo (Viti i Ri) y en febrero se puede disfrutar del Carnaval de Shkodra, el más antiguo de Albania (1860). El 14 de marzo llega el Día de verano, que celebra la naturaleza y el fin del invierno, en Elbasan.
En julio, puedes aplacar el calor con música local e internacional a orillas de la bahía protegida de Porto Palermo y, en agosto, la fiesta de la cerveza de Korça ayuda a apagar la sed. Mientras que septiembre se mueve a ritmo de jazz en Tirana, en Fier, en el yacimiento arqueológico de Apolonia y en Pogradec.
Albania se puede visitar en cualquier época del año, aunque los frioleros, mejor que se abstengan de noviembre a marzo, y los calurosos, deberán evitar julio y agosto.
Gastronomía albanesa, entre oriente y occidente

Vista, oído, tacto, olfato… ¡y gusto! Albania también nos conquista por el estómago. Es imposible no sucumbir a un buen byrek, parecido a una pita rellena de carne, que acompañará cualquier caminata, o sentarse a la mesa a saborear un cremoso y sabroso tavë kosi, plato emblemático a base de cordero y arroz al horno, servido con salsa de yogur.
Aquellos con poco tiempo, pueden acercarse a una qofteri para probar sus típicas albóndigas con hierbas y especias acompañadas de una buena cerveza. Y como postre, que no falte una baklava (hojaldre de nueces y aceite) y un té de la montaña mientras repones fuerzas en una cafetería local.
Solo así, entremezclándose entre los locales, se puede descubrir la auténtica hospitalidad albanesa.
Albania
Albania, una de las joyas mejor guardadas del Adriático, se está convirtiendo poco a poco en un atractivo turístico para quienes salen en busca de lo auténtico en Europa. Situada en una de las rutas de unión entre Oriente y Occidente, Albania es un país antiguo, con más de 2000 años de antigüedad.


