Viajar a Dinamarca, Copenhague e islas Feroe

Viajar a Dinamarca, considerado como el país latino de Escandinavia, es adentrase en la vanguardia del diseño y de las nuevas tecnologías, Dinamarca ha sabido combinar tradición y modernidad, sencillez y originalidad. Este destino encantador, publicado por primera vez por Alhenamedia en su colección Petit Futé, le invita a descubrir su naturaleza y ciudades, sus pintorescas costas, su pasado vikingo y sus castillos cargados de historia. Su rica cultura y la amabilidad de sus gentes le cautivarán, creando el escenario perfecto para los viajeros que buscan vivir una gran experiencia europea. Para que se anime a conocer este destino, le dejamos unas pinceladas de los 16 lugares más interesantes que visitar en Dinamarca y en las islas Feroe, un paraíso escondido entre fiordos y montañas.

Restaurante en Møn.
Restaurante en Møn. © ClarkandCompany - iStockphoto.com.

1. Visitar Copenhague: una de las ciudades más sostenibles de Europa

Viajar a Dinamarca y descubrir las encantadoras calles de Copenhague
En las calles de Copenhague. © LeoPatrizi-iStockphoto.com

En Copenhague, cada esquina revela una nueva maravilla, así que tómese su tiempo para descubrir la capital danesa de arriba abajo. Una de las visitas obligadas son los serpenteantes senderos de Kongens Have, el jardín real donde la historia se funde con la naturaleza. Muy cerca, el Jardín Botánico despliega toda su belleza y ofrece un apacible refugio a los amantes de la botánica… ¡o a todos los amantes! 

El canal de Nyhavn, rodeado de pintorescas casas y animados muelles, es una de las estampas de la ciudad, y una visita obligada si quiere sumergirse en el encanto danés. Otra de las imágenes de la ciudad es La Sirenita, cuya estatua se asienta cómodamente a orillas del mar Báltico. Copenhague es una ciudad para disfrutar a pie, o en bicicleta, por supuesto, pero si no tiene tiempo suficiente, le recomendamos reservar su billete en el autobús turístico autobús, que le llevará a todos los lugares imprescindibles de la ciudad.

Conviene saberlo: Copenhague es uno de los diez mejores destinos de compras de Europa, entre otras cosas por su inimitable diseño escandinavo.

2. Cambio completo de escenario: el bosque de Dyrehaven

Reserva Natural de Dyrehaven.
Reserva Natural de Dyrehaven. © Petit Futé.

Reconocida como patrimonio cinegético del país, esta reserva natural es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Puede recorrerla en familia o en un paseo romántico siguiendo los senderos señalizados. Por el camino, es posible que se cruce con ciervos y otros venados. El respeto reinante por las plantas y los animales es una constante en el comportamiento danés. Si Dinamarca es uno de los países más felices para vivir, es gracias a lugares como este. Los daneses han llevado el hygge, una filosofía basada en los pequeños placeres de la vida, a un nivel muy alto, ¡y no les va nada mal!
Pero el bosque de Dyrehaven, un antiguo coto de caza real, ofrece mucho más que bellos y bucólicos paseos: golf, parque temático, hipódromo, etc.

3. Viajar a Dimarca y perderse por los Acantilados de Møn

Viajar a Dinamarca y visitar los acantilados de la isla de Møn.
Acantilados de la isla de Møn. © Wayra-iStockphoto.com

Viajar a Dimarca y perderse por los Acantilados de Møn es otro de los grandes atractivos. Estos acantilados de creta, con nada menos que setenta millones de años, constituyen una de las maravillas naturales más bellas de Dinamarca. Debido a su edad, se están hundiendo poco a poco en el mar Báltico. ¿Le gustaría admirar este paisaje sublime que se encuentra a unas dos horas de Copenhague? Tiene varias opciones: 

  • en barco,
  • nadando: en verano, al pie de los acantilados,
  • a lomos de un poni islandés por senderos que ofrecen deslumbrantes vistas de los acantilados, o
  • en bicicleta de montaña.

¿Sabía que Møns Klint fue la primera reserva Starlight de Escandinavia? Disfrutar de este cautivador paraje por la noche es un espectáculo mágico.

Si lo desea, puede reservar una excursión de un día desde Copenhague para ver los impresionantes acantilados de piedra caliza y creta de Møns y la Forest Tower, un parque de escalada en medio de un bosque.

4. Palacio de Frederiksberg, uno de los tesoros históricos de Dinamarca

Viajar a Dinamarca y descubrir el palacio de Fredericksberg.
Palacio de Fredericksberg. © Oliver Foerstner-Shutterstock.com

Este es el castillo más grande de Escandinavia y una visita recomendada en tu viaje a Dinamarca. Aquí se cuenta la historia del país a través de extraordinarias obras de arte. La atmósfera de antaño aún flota entre los muros del palacio de Frederiksberg, que aloja el Museo Nacional de Historia de Dinamarca. La visita al palacio y al museo le permitirá contemplar : 

  • La sala de los Caballeros, antaño utilizada como salón de banquetes.
  • La sala de audiencias del Rey, utilizada para recibir a nobles y dirigentes internacionales. 
  • La sala de Ceremonias, cuya arquitectura le transportará en el tiempo.
  • Y la capilla, un lugar sublime que perdurará en su memoria.

La visita suele terminar en el laberíntico jardín barroco de estilo francés, con sus sublimes cascadas artificiales rodeadas de exuberante vegetación.

5. Un momento de evasión en el faro de Rubjerg Knude

Faro de Rubjerg Knude.
Faro de Rubjerg Knude.

El faro de Rubjek Knude ha sobrevivido a una historia azarosa: en 2019, este gigante de setecientas toneladas se desplazó setenta metros. Amenazando con desplomarse al mar, fue rescatado hábilmente. Aunque el faro, construido en 1899, ya no está en uso, sigue siendo uno de los principales reclamos del país: es fotografiado miles de veces al año por visitantes encantados.

Situado en la costa de Jutlandia, puede llegar aquí en aproximadamente una hora en coche si viene de Aalborg. Una ciudad que también debería visitar durante su estancia.

6. Skagen: un poco historia y… tranquilidad

Viajar a Dinamarca y visitar Skagen.
Skagen. © RPHStock_Shutterstock.com

En el Extremo Norte de Dinamarca, la costa de Skagen merece una visita por sus búnkeres, que datan de la Segunda Guerra Mundial, pero sobre todo por la punta de Grenen, donde se funden el mar Báltico y el mar del Norte. Un espectáculo único, aún más impresionante cuando intervienen las olas.

Además, Skagen es la meca de la artesanía, sobre todo de la cerámica y el vidrio. Buena noticia para los amantes del arte y lo auténtico.

7. Odense, ciudad natal de Hans Christian Andersen

A solo hora y media en tren desde Copenhague le espera Odense, la ciudad natal de Hans Christian Andersen. Nada más llegar a la estación, déjese hechizar por las pintorescas calles del casco antiguo, donde las casas con fachadas multicolores revelan la historia de este famoso autor de cuentos de hadas. ¡Déjese llevar por los recuerdos de su infancia!

La casa amarilla donde nació Andersen, de modesto pasado, es una visita obligada. Siga los pasos del escritor gracias a las huellas esparcidas por las aceras, y después explore la ciudad con un billete único que da acceso a todos los lugares, incluido el Museo Andersen. Entre las iglesias, el puente futurista que ofrece vistas espectaculares y el Storms Pakkhus, templo de la comida callejera, Odense revela su magia a la vuelta de cada esquina.

8. Los tesoros de la isla de Fanø

Casa tradicional en la isla de Fanø.
Isla de Fanø. © Karsten Madsen
Viajar a Dinamarca y pasear por la calle de Odense.
Calle de Odense. © iStock

La isla de Fanø alberga uno de los pueblos más bonitos de Dinamarca. Nordby parece un pequeño paraíso terrenal, con sus encantadoras casitas de colores, sus calles llenas de flores y la naturaleza que lo rodea.  

Enclavada en el Parque Nacional de Vadehavet, esta isla deslumbrará tanto a los amantes de la naturaleza como a los entusiastas del kitesurf. Se accede exclusivamente en barco por el mar de Barents desde Esbjerg, lo que añade un toque de aventura a su viaje. Una vez en ella, puede optar por explorarla en bicicleta siguiendo Panoramarute 404. Le esperan extensas playas que se mezclan con caminos forestales y campo abierto, todo ello con impresionantes panorámicas como telón de fondo. 

9. Ribe, cuna de los vikingos

Viajar a Dinamarca y hacer un alto en la calle de Ribe, en Jutlandia Occidental.
Calle de Ribe, en Jutlandia Occidental. ©Thierry-Lauzun-Iconotec

Ribe es uno de los tesoros de Dinamarca. Esta ciudad medieval invita a pasear por sus calles llenas de edificios magníficamente conservados para descubrir la riqueza y la amabilidad de sus gentes. Esta acogedora región es uno de los mejores destinos para viajar en solitario sin estrés.

Otrora un importante puerto del mar del Norte en la Edad Media, Ribe ha evolucionado entre paisajes urbanos, pintorescos jardines y praderas. Un mosaico sorprendente y absolutamente fascinante. 

Durante su visita, tendrá la oportunidad de admirar su majestuosa catedral, imponente testimonio de la arquitectura medieval de la ciudad. Otra sorpresa: el arte también florece en Ribe, con sus edificios históricos y sus creativas esculturas. Viaje a la época dorada de la pintura en el Museo Kunst, ubicado en una magnífica casa solariega.

Además, Ribe es una de las cunas de los vikingos, lo que sin duda fascinará a los niños. El RibeViking Center, dedicado a esta civilización, le abre sus puertas para vivir una experiencia de inmersión en el mundo vikingo, con talleres y trajes de época. 

10. Isla de Rømø, la costa danesa en todo su esplendor

Playa en la isla de Rømø.
Playa en la isla de Rømø. ©Scholie

Viajar a Dinamarca sin visitar la isla de Rømø podría convertirse en un motivo de arrepentimiento. Enclavada en el corazón del mar de Barents, la isla de Rømø, de 129 kilómetros cuadrados, ofrece un paisaje llano que invita a la evasión. Llanuras, playas y bellas panorámicas serán lo más destacado de su visita. Aunque accesible en coche, la isla está sujeta a las mareas diarias, así que tenga cuidado. Paraíso de los surfistas, este bonito pedazo de tierra también ofrece vacaciones a caballo. Si quiere disfrutar de la playa, le recomendamos la del extremo suroeste.

11. Museo Hans Christian Andersen

La Sirenita, icono de la ciudad de Copenhague y de la obra de Hans Christian Andersen.
La Sirenita, icono de la ciudad de Copenhague y de la obra de Hans Christian Andersen. © BreakDownPictures

Regresamos a Odense para hablarle de un museo imprescindible en Dinamarca: el Museo Hans Christian Andersen, diseñado por el arquitecto Kengo Kuma. En este templo de los cuentos se sumergirá en un mundo inmersivo y decididamente mágico, aunque cercano a nuestras preocupaciones modernas. Esta hábil mezcla de épocas, combinada con el estilo inimitable del artista, crea un museo cautivador para grandes y pequeños. Si la magia del interior está a la vista de todos, los jardines también le sumergirán en el corazón de un cuento de hadas: mágicos, maravillosos…

12. Roskilde y su museo de los barcos vikingos

Museo de los Barcos Vikingos de Roskilde.
Museo de los Barcos Vikingos de Roskilde. © RPBaiao-Shutterstock.com

En Roskilde, la antigua capital danesa, sigue reinando un encantador ambiente medieval, sobre todo cerca de la majestuosa catedral gótica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este emblemático monumento, construido en ladrillo rojo entre los siglos XII y XIII, alberga un auténtico tesoro artístico y tumbas reales. Pero lo más impresionante de Roskilde es, sin duda, su Museo de Barcos Vikingos, donde antiguos barcos y embarcaciones marítimas le transportarán en el tiempo.

Si viaja en verano a Dinamarca, aproveche para disfrutar del Festival de Roskilde, el más importante del norte de Europa, y visitar los castillos reales de Frederiksborg y Kronborg.

13.  Isla de Fionia, naturaleza en estado puro

Paisaje de la isla de Fionia.
Paisaje de la isla de Fionia. © Susbany

En la isla de Fionia le aguardan hermosos paisajes, playas, verdes colinas y místicos bosques. Su monumento más emblemático es, por supuesto, el castillo de Egeskov, una auténtica joya renacentista rodeada de impresionantes jardines. Después de visitarlo, aproveche para descubrir los auténticos pueblos de la isla y degustar la gastronomía local. Con sus museos, rutas de senderismo e impresionantes panorámicas, no tendrá tiempo de aburrirse.

15. Castillo de Egeskov, una maravilla arquitectónica

Castillo de Egeskov.
Castillo de Egeskov. © Thierry Lauzun-Iconotec

No podíamos dejar de hablar de esta maravilla arquitectónica de la isla de Fionia. Hay que reconocer que los castillos siempre merecen un espacio. Y en Dinamarca hay muchos, tanto en pie como en ruinas. El castillo de Egeskov, joya renacentista, se construyó… ¡sobre pilotes! ¿Quería incluir una visita insólita en su hoja de ruta? Ya la ha encontrado. Rodeado de un magnífico parque con jardines de estilo barroco, este edificio es una pura maravilla. Lejos de estar en ruinas, se alza orgulloso en el paisaje. La visita, para la que necesitará unas cuatro horas, le dejará un recuerdo inolvidable.

15. Parque Nacional del mar de Barents en Dinamarca

Playa en el mar de Barents.
Playa en el mar de Barents. © iStock.

En Dinamarca, considerado uno de los destinos más sostenibles del mundo, abunda la naturaleza virgen. Incluso sus ciudades, como Copenhague, apuestan activamente por una vida más limpia. 

El Parque Nacional del mar de Barents, joya de la corona de Schleswig-Holstein y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, es una pequeña perla que no dejará indiferente a nadie. Un paisaje marino único que revela dunas, playas y una fauna excepcional. En el corazón de esta Reserva de la Biosfera, regálese una acertada inmersión en la naturaleza del norte de Alemania. Puede recorrer la costa en bicicleta o dar un paseo en barco hasta el archipiélago de Hallig para ver focas y marsopas. ¡Es una experiencia mágica!

16. Qué ver en las islas Feroe 

Viajar a las islas Feroe. Gasadalur.
Gasadalur. © Dmitry Pistrov - Shutterstock.com

¿Es posible combinar con éxito naturaleza y cultura? Sí, en las islas Feroe. Se trata de un archipiélago formado por dieciocho islotes perdidos en el Atlántico Norte, un paraíso escondido entre fiordos y montañas, donde el hombre, rodeado de miles de ovejas y aves, ocupa un lugar muy discreto. Sus casas bajas y macizas, con tejados tan verdes como los pastos que las rodean, se funden con el paisaje, cubierto por una niebla que crea un halo de misterio. En Kirkjubøur, el alma vikinga se respira en el ambiente, sobre todo entorno a las ruinas de su iglesia, una de las más antiguas de Europa.

Pero no todo es pasado: aquí el presente está vivito y coleando. Tórshavn, la capital, es una ciudad dinámica y creativa. La cultura florece entre la tradición y la modernidad, como atestigua el arte expuesto en los museos 2.0. Su peculiar identidad puede explorarse desde todos los ángulos: por tierra —a pie o en bicicleta—, mar —bajo el agua, buceando o en barco— y aire —en helicóptero.

En definitiva, viajar a Dinamarca merece la pena en muchos sentidos. Por ello, se recomienda consultar la guía de Dinamarca – Copenhague – Islas Feroes de la colección Petit Futé, publicada por Alhenamedia, para descubrir todas las joyas que esconde el país más latino de Escandinavia. Y si Dinamarca no es suficiente, a 1.358 km se encuentra Laponia, otro destino que vale la pena explorar para quienes buscan la aventura.

Dinamarca - Copenhague - Islas Feroe

Aunque la historia de Dinamarca está ligada desde hace mucho tiempo a la de sus vecinos escandinavos, sigue existiendo una auténtica identidad danesa, encaprichada con las sagas vikingas y la historia de la monarquía.

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